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El cuento de la llorona

El cuento de la llorona mexicana

Esto sucedió en el mes de diciembre de 2004 el frío era más intenso, las calles estaban más silenciosas y oscuras de lo normal y una fuerte lluvia había caído en la ciudad. Roberto vivía con su mujer y su hijo pequeño de tres años en la Macarena en Sevilla. Escucho una voz mientras andaba por la calle que decía:
“Mis hijos… mis hijos… ¿Donde están mis hijos…?”

Roberto pensó que era una mujer borracha que no sabía lo que decía y siguió caminando hacia su casa. Al llegar entró a un viejo baño para lavarse la cara antes de dormir y escucho la voz con el eco del baño:
“¿Tu has visto a mis hijos…?”

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La leyenda de la bella airosa

Seria más o menos en el siglo XVl cuando existía una muchacha muy bonita y además de todo de muy buen corazón. No se recuerda el nombre de la muchacha lo que si se recuerda es que a ella le gustaba y le satisfacía sobremanera ayudar a todo el que pudiera, como ejemplo de esto se cuenta que le gustaba enseñarle a los niños a leer y escribir, jugaba con ellos; y era muy amable y solidaria con las personas mayores, además de que tenia un gran respeto por la madre naturaleza y estar en contacto con ella era una de las cosas que mas disfrutaba; por todas esas cualidades que ella poseía se decía que era una muchacha muy bella tanto por fuera como por dentro.

En los ratos libres que tenia en el transcurso del día ella acostumbraba acudir al cerro que estaba cerca de su casa (recordemos que Pachuca es una ciudad que esta rodeada de cerros) para caminar y observar las diferentes especies de animales y plantas que había en el lugar mencionado, además de que algo que a ella le encantaba y la hacia sentir bien era sentir como el viento jugaba cariñosamente con su pelo.

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La leyenda de la Sayona

Cuenta la historia que hace mucho tiempo, vivía una mujer muy hermosa, llamada Melisa. Desde muy joven Melisa había sido muy celosa.

Melisa creció y se casó con un hombre muy bueno, que era incapaz de herir a nadie. Poco tiempo después tuvieron un hermoso hijo.

Pero en su pueblo, que está en la región de Los Llanos, había un hombre de mala fe, mentiroso y mujeriego que se enloquecía por ella. Este la espiaba cada día mientras ella nadaba desnuda en el río, hasta que ella un día lo descubrió.

“¿Qué haces aquí espiándome? Aunque de ti me lo podía esperar” le dijo Melisa.

A lo que este contestó:
“No estoy espiando, yo vine a advertirte, mujer, que tu hombre te esta cambiando por otra, tu marido te esta traicionando con tu propia madre”. Una historia que era totalmente incierta.