Leyenda del niño de la pelota

Cuentan que en la Av. López Mateos del estado de Aguascalientes, en un edificio donde trabajaba una pareja de jóvenes, los cuales salían un poco tarde una noche al terminar su trabajo, deciden irse por el elevador. Al subirse Omar le dice a su novia Jazmín.

– Oye Jazmín, ¿qué diablos le aprestaste al elevador?, esta cosa está subiendo y se supone que vamos a la planta baja.

A lo que su novia le contesta que ella no movió nada y que además era raro que estuviera subiendo ya que la planta a la cual subían estaba cancelada.

Cuando se para el elevador, comienzan a escuchar ruidos, como risas de un niño. En ese momento deciden bajar rápidamente pero ella le dice a su novio que quizás era el hijo del velador. A él se le hace raro ya que el velador tenía bastante edad como para tener un hijo.

Cuando bajan y van saliendo del elevador, se encuentran con el velador y le comentan lo sucedido, a lo cual el velador les dice que ahora les tocó a ellos escucharlo. En ese momento Omar le pregunta que si entonces él sabía quién era… y el velador les contesta que tanto así como conocerlo no, pero que él sólo sabía que era el espíritu de un niño que había fallecido allí a consecuencia de un accidente , que hace años cuando ese niño jugaba en ese edificio con una pelota la cual al aventarla se le fue hasta ese piso. Cuando ese niño corrió a buscarla uno de los guardias escuchó ruidos y el niño al querer hacer una broma se escondió para tratar de asustar al guardia de ese piso, pero al momento que el niño salió gritando, el guardia disparó accidentalmente en contra del niño, pensando que era un ladrón y el niño falleció en ese mismo momento.

Al otro día cuando Omar y Jazmín estaban a punto de salir del trabajo, y al saber ya sobre esa historia, deciden bajar mejor por las escaleras. Pero entonces escucharon muy de cerca las risas del niño y una pelota que botaba hacia ellos, desde los escalones del piso que estaba clausurado.

Hasta que esa pelota llegó a sus pies y al verla vieron marcadas unas manitas las cuales eran las del niño fallecido. Omar y Jazmín jamás regresaron a trabajar a ese edificio, pero saben que aún sigue esa pelota en el mismo edificio y se siguen escuchando esas risas, ya que hay más personas que me lo comentaron.

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